La semana pasada me llegó un poema nuevo, recién escrito, del laureado poeta nicaragüense Horacio Peña (Managua, Nicaragua, 1936-), quien a sus 89 años todavía sigue escribiendo. Grata sorpresa del creador de ARS MORIENDI y otros poemas, Premio Internacional Rubén Darío de poesía en el centenario de Rubén del año 1967. LLUVIA EN LA NOCHE, del poeta Horacio son versos vitales, estremecedores, profundos. Poema de la senectud de un existencialista cristiano, que vive con Fe y Esperanza antes del famoso Antes del fin que mencionaba Ernesto Sabato. Un poema que me recordó versos atribuidos a Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-Ginebra, Suiza, 1986), llamado INSTANTES, Poema de antes del fin, que conmueve por lo “que no conocemos y apenas sospechamos”, pero que irremediablemente es el fin del gran misterio de la Vida. Decidí publicar los dos poemas que nos recuerda la vejez, esa etapa de la última parte de la existencia y que pese a todo “vale la pena vivir”.

José Antonio Luna
Editor: www.escritoreslibres.org

 

LLUVIA EN LA NOCHE

Por Horacio Peña

Anoche,
llovía toda la noche.
Toda la noche estuvo lloviendo.
Toda la noche en la lluvia.
Toda la lluvia en la noche.
Lluviosa noche. Noche lluviosa.
No dejó de llover en toda la
noche.
Toda la noche pasó lloviendo.

Me mojé,
en la visión deslumbrante y
misteriosa,
del alma de la lluvia.
Ya todo mojado,
me entré, para siempre, en la
luminosa y silenciosa eternidad,
del alma de la noche.

Llovía.
Llueve siempre.
Sigue lloviendo.
Desde mi niñez,
desde niño,
desde mi vejez,
desde este viejo que soy ahora,
no ha cesado nunca
de llover,
sobre la desolada y angustiante
soledad de mi alma:
triste hasta la muerte.

HP-Octubre 2025.

INSTANTES

JORGE LUIS BORGES

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años…
y sé que me estoy muriendo.

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