FRANCISCO RIVAS QUIJANO, “Rivitas”
Por: José Antonio Luna
Editor www.escritoreslibres.org
In Memoriam A Francisco Rivas Quijano
En el día del Periodismo nicaragüense, hoy primero de marzo de 2026.
Entre los libros interesantes-valiosos-publicados en Nicaragua en el año 2017 está: 50 AÑOS DE UN REPORTERO GRÁFICO- Francisco Rivas Quijano “Rivitas”, editado y presentado por el colega David Gutiérrez López.
Esta curioso y original obra sobre el reporterismo, escrito con un lenguaje sencillo, ameno, anecdótico, es quizás la última obra de un testigo y actor del periodismo que se hacía hace décadas. El libro un documento histórico, -está destinado a ser un texto de consulta para verificar información sobre el periodismo y los periodistas de antes del terremoto de 1972 y la última etapa post-terremoto; – está repleto de fotos-documentación gráfica-que respaldan a su autor en una trayectoria de décadas ininterrumpidas.
En su genial libro autobiográfico Rivitas cuenta abiertamente su puericia, su juventud y su vida familiar, sin ese celo profesional que exhiben en sus relatos algunos historiadores y periodistas que no han vivido la vida para contarla. Gabriel García Márquez en “Vivir para contarla” hace uso de extensa información sobre su familia y me parece que Francisco Rivas Quijano ha logrado en su libro vincular a sus ancestros y a sus descendientes dejando un legado imperecedero a su familia, amigos y al periodismo.
Rivitas, narra detalles de su vida en su niñez y juventud que nos transportan a la Managua bucólica, apacible, provincial de los años 50s del siglo pasado, cuando la capital era una ciudad arborizada con casas de adobe y aceras para en las tardes sentarse a “portear” con la familia.
Rivitas nació 1939 el año en que comenzó la segunda guerra mundial. Conflagración bélica que marcó su futuro. En sus sueños de niño encontró en las fotos de soldados en los frentes de batalla el acicate para su futura carrera; imágenes que almacenó en su subconsciente y que más adelante lo llevarían a participar en la invasión de Olama y los Mollejones-mayo de 1959 contra la dictadura de los Somoza- que lideró el periodista mártir Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
Rivitas dedica todo un capítulo de su libro a describir su colección de revistas con información de la II guerra mundial.
COMO APREDIÓ A REVELAR EN FOTO SPORT
“La casa donde nací, en la ciudad capital, el primero de junio de 1939, en el barrio Santo Domingo, en las inmediaciones del mercado San Miguel, estaba ubicada contiguo a la cantina “La cabaña” esquina opuesta a los laboratorios Bengoechea”. Una cuadra al sur estaba la (iglesia) Sala Evangélica, sobre la calle 15 de septiembre, enfrente hacia el lago, quedaba la Foto Sport, de Pellín Cuadra, lugar donde yo llegaba con toda confianza a jugar con sus hijos y de tanto entrar y salir terminé familiarizándome con lo que ahí ocurría, personas que entraban a una sala vacía se sentaban ante dos o más reflectores de luces, con un fondo blanco, frente a una cámara fotográfica”.
Sigue narrando Rivitas que fue su curiosidad y por su amistada con “Goyito” el hijo mayor de Pellín Cuadra que aprendió un día de tantos a revelar negativos en un cuarto oscuro y que su amigo al tiempo lo convirtió en su ayudante dominical y el encargado de revelar las fotos. Y “sin querer queriendo” aprendió a revelar y también nació su afición a tomar fotos con una camarita de juguete que le había regalado su papá Teodoro Rivas Soza, “una camarita 127 de Walt Disney”. Pellín Cuadra al ver su entusiasmo por la fotografía le regaló una cámara 120 más profesional.
Cuenta Rivitas, que fue Pillín Cuadra quien lo motivó para llevar unas fotos escolares del Instituto Ramírez Goyena al diario La Noticia. Fue al diario y el periodista Ernesto Bunge “Mr. Hit” encargado de deportes del rotativo, quien lo recibió, miró sus fotos y le dijo: “Seguí tomando más fotos. Hay te voy a conseguir unos bollos”. Esa ida a La Noticia selló el futuro del nobel fotógrafo y periodista. Dice Rivas Quijano que fue el periodista César Vivas Rojas quien lo bautizó con el sobrenombre de “Rivitas”. Vivas Rojas era el padre del futuro arzobispo católico, Bosco Vivas Robelo quien falleció en el año 2020.
DESGARRADORA FOTO DE AJAX DELGADO
Así nació el fotógrafo Rivitas que un día cruento de 1960 tomaría la foto histórica del desgarrador momento cuando la madre de Ajax Delgado implora al cielo ante el cadáver de su hijo tendido en el suelo en unos predios aledaños a su casa donde había sido lanzado después de ser asesinado en el famoso penal La Aviación de Managua donde estaba preso. La foto fue publicada por el diario La Prensa.
Autodidacta, ingenioso, audaz, Rivas Quijano, narra cómo se introdujo al mundo del periodismo nicaragüense por la puerta grande. Dio sus primeros pasos de fotógrafo en la década del 50s, en unos de los diarios más importantes de Nicaragua: La Noticia, publicación que dirigió durante años el prestigiado periodista y político Juan Ramón Avilés. En 1958 a pocos años de iniciarse Rivitas recibió el premio nacional de periodismo “Rigoberto Cabezas” por ser “el fotógrafo joven de mayor revelación ese año”.
Pero dejemos que sea Rivitas quien cuente como llegó a La Noticia con ese hermoso e increíble lenguaje sin pretensiones que hacen del libro una historia amena, informativa que se lee de corrido:
“Me inicie en el Diario La Noticia de Juan Ramón Avilés en el año 1954-tenía apenas 15 años- mas o menos, con mucho entusiasmo y ganas de trabajar. Mi entusiasmo por la profesión me condujo a que en 1958 me otorgaran el premio Nacional de periodismo “Rigoberto Cabezas” (fundador del diarismo nicaragüense) por ser el fotógrafo joven de mayor revelación en el año. Firman el diploma por el sindicato de periodistas de Managua, su presidente Ignacio Briones Torres y su secretario Alejandro H. del Palacio. Otros periodistas que recibieron el premio fueron Julio Talavera Torres, Ignacio Briones Torres, Oscar Leonardo Montalbán Agustín Fuentes Sequeira, José Francisco Borgen, Alejandro Ortega y Alejandro H. del Palacio”.
Como para no olvidarlo, como para no dejar afuera de su historia algunos detalles de su niñez en plena segunda guerra mundial 1939-1945-, cae de inmediato a dar detalles de su niñez y de su origen humilde… “Debo aclarar que mi madre Isabel Quijano Mairena de origen campesino del poblado de Tola, departamento de Rivas siempre fue una mujer con iniciativa para multiplicar sus pesos y centavos, de tal manera que para ayudar a completar el presupuesto familiar, se inició con una especie de ventecita, en la cual su principal producto en exhibición que llenaban sus estantes, eran los tarros de lecha vacíos, con los que me habían alimentado en los primeros meses y años de mi vida. Vale la pena señalar que esa leche la tomaba por prescripción médica, ya que la leche de vaca me soltaba en diarrea…Eran tiempos de guerra…”
En su extenso testimonio Rivitas que se declara “mal estudiante” de la secundaria del Ramírez Goyena y sin decirlo, un verdadero autodidacta quien leyendo revistas sobre la segunda guerra mundial fue aprendiendo de política, historia y toda la información que se supone adquiere el periodista, especialmente en esos días de comienzos 60s del siglo pasado cuando todavía no existía la Escuela de Periodismo.
Como el mismo reconoce, Rivitas tuvo como maestros a dos periodistas de gran experiencia y prestigio. Cuenta que fue llevado a reportear por primera vez por los periodistas César Vivas y Chilo Barahona-caricaturista-de La Noticia como colaborador-fotógrafo-del periódico.
Y Así poco a poco fue puliéndose hasta que un día, César Vivas le presentó a director del periódico Juan Ramón Avilés quien con un apretón de manos le dio el visto bueno y es a partir de ese saludo que lo incluyó en la nómina de empleados del periódico con el puesto de fotógrafo.
LA MUERTE DE SOMOZA GARCÍA Y LA CENSURA
Cuando Rigoberto López Pérez, ajustició a Anastasio Somoza García-Tacho viejo-en una fiesta en la Casa del Obrero de la ciudad de León, un día 21 de septiembre de 1956, Rivitas andaba en Costa Rica en una excursión del Instituto Ramírez Goyena. La noticia de la muerte de Somoza García de disparos del revólver de Rigoberto López hizo que los profesores regresaran inmediatamente a Managua porque se temió que se cerrara la frontera sur.
“A partir del ajusticiamiento del dictador, se inició en toda Nicaragua, una noche de terror, presos, torturas y asesinatos por parte de la guardia nacional y los hijos del dictador que personalmente dirigían las jornadas de todo aquel que consideraban sospechoso del complot contra su padre” narra Rivitas quien tenía apenas 16 años.
Como dice Rivitas, los Somoza: Luis y Anastasio Somoza Debayle desataron una persecución de opositores al somocismo, se implantó una férrea censura de prensa y se expatrio a opositores. Debido a la censura La noticia y demás periódicos tenían que llevar el material que publicarían a la oficina de censura. La dirección de La Noticia le encargó a Rivitas llevar diariamente los originales del periódico a la oficina de Leyes y Relaciones de la guardia nacional. La censura de prensa impuesta a los medios duró largo tiempo…Allí fue cuando Rivitas se concientizó de la difícil que es el trabajo del periodista en los regímenes dictatoriales.
CON LOS ROBLES DEL PERIODISMO
Francisco Rivas Quijano, tuvo el privilegio-suerte- de conocer en la década de 1950 y comienzo de los 60s, a una pléyade de periodistas que eran los manejaban los principales medios impresos y radiales. Algunos de estos enfrentaron la problemática de la censura, la pobreza y algunos el exilio, porque no estaban de acuerdo con el régimen de los Somoza. Juan Ramón Avilez, originario de Masaya, fundador y director de La Noticia fue un férreo anti somocista y un anti intervencionista. El somocismo no logró doblegarlo y en un atentado recibió un balazo en una pierna.
Otros destacados periodistas que conoció el novel fotógrafo de La Noticia fueron: “César Vivas Rojas, jefe de redacción de La Noticia, Chilo Barahona, autor de la famosa caricatura de Panchito y la Rana, el poeta Francisco Obando Somarriba, Francisco (Paco) Espinosa, (padre del periodista Mario Fulvio Espinosa); José Santos Ramírez Calero, Ernesto Bunge, “Mr. Hit” y Roberto Mendoza, encargado de monitorear las noticias internacionales a través de la onda corta, quien había trabajado para la Tropical Radio”.
“El resto de las personalidades las fui conociendo a medida que caminaba por las calles de managua tras la noticia” explica Rivas Quijano. Agrega: “conocí al periodista Gabry Rivas Novoa, fundador del diario La Prensa, un personaje intrépido y audaz, que por su acción militar que se conoce como incidente del Club Internacional hizo prisioneros a varios miembros liberales del gabinete del presidente Carlos José Solorzano, para deponerlo, pero la situación fue controlada. Al doctor Adán Selva, director del Gran Diario, a Gratus Halftermeyer historiador de la vieja managua, al historiador Andrés Vega Bolaños, al director de la Revista Conservadora Joaquín Zavala Urtecho, a Mauricio Pallais Lacayo, autor del libro “El periodismo en Nicaragua 1826-1876”, tres tomos.
“LA NOTICIA” EN EL MERCADO SAN MIGUEL
Otros detalles interesantísimos que aporta Rivitas a la historia del periodismo que se llevó al olvido el terremoto de Managua de 1972, es que el periódico La Noticia estaba en el Mercado San Miguel. Narra Rivas Quijano: “La redacción del Diario La Noticia, fundada en 1915, estaba ubicada en el Mercado San Miguel, esquina opuesta al establecimiento la Florida y frente a la Farmacia Ramos. O sea, para los viejos capitalinos, de la librería Argeñal, sobre la calle 15 de septiembre una cuadra al lago, (al norte). La redacción permanecía con las puertas abiertas a la calle, por la tarde. En la acera, se miraban a las mujeres vendedoras con sus canastos y sus chigüines, gateando y jugando con los grandecitos…pero la verdad es que en medio de aquella tremenda bulla y alboroto el pueblo respetaba a la redacción de la Noticia, y si tenían que entrar lo hacían en forma respetuosa y de admiración para su director Juan Ramón Avilés”.
Rivitas tuvo la oportunidad de conocer a otras personalidades, cuando estos visitaban la redacción de La Noticia para participar en las famosas tertulias vespertinas de la ciudad. Entre los que mencionan están: el autor de la letra del himno nacional de nicaragua, Salomón Ibarra Mayorga. El músico Luis Abraham Delgadillo Rivas quien le puso música al Himno Nacional. Gratus Halftermeyer, quien escribió sobre el famoso “aluvión” del 4 de octubre de 1876 y que casi barrió con su correntada a la Villa de Managua que en esa misma fecha obtuvo el rango de ciudad.
“También conocí a Don Horacio Pérez, fundador y socio capitalista del Diario La Noticia, a Rubén O Díaz, administrador y a los periodistas Francisco Obando Somarriba y José Santos Ramírez. De esta manera me inicie en el periodismo gráfico en 1954.”
EN LA GUERRILLA DE OLAMA Y LOS MOLLEJONES
Una de las narraciones sobre los sucesos llamados de “Olama y los Mollejones”, más transparentes y desprovistos de la malicia del partidarismo político es el de Francisco Rivas Quijano quien por accidente se involucró en la aventura y logró tomar fotografías valiosas que hablan por si solas de esa gesta heroica donde su principal protagonista fue el periodista Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien en 1978 sería asesinado por unos sicarios en los escombros de Managua, convirtiendo en “El mártir de las libertades públicas”.
En este famoso suceso de la historia de luchas armadas por votar a un dictador en Nicaragua, -en este caso de la de los Somoza-, el joven fotógrafo Francisco Rivas Quijano aporta datos que todavía son pocos conocidos.
Cuenta Rivitas: “Había cumplido 21 años y la pasión por el periodismo me impulsaba a realizar actos de verdadera audacia para conseguir la primicia para La Noticia…A Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (director mártir del Diario La Prensa) lo conocí en una ventura periodística y en condiciones sumamente lamentables, física y moralmente para él y su tropa. Era perseguido y bombardeado por aviones de la Fuerza Aérea de Nicaragua, FAN, de la Guardia Nacional…Fue un 10 de junio de 1959, en un lugar conocido como Fruta de Pan, en el departamento de Chontales. Pedro Joaquín estaba al frente de una columna de jóvenes revolucionarios que habían desembarcado por vía aérea-primer desembarco aéreo en la historia de nicaragua-en el llano de Mollejones, en tanto otro grupo aterrizaba en el llano de Olama…
Anterior a ese encuentro entre Rivitas y Pedro Joaquín Chamorro en los llanos chontaleños escenario de esa gesta histórica que fue aplastada a sangre y metralla por la guardia somocista; el domingo 31 de mayo el general Anastasio Somoza Debayle había decretado el estado de sitio en el país. Junto al estado de sitio el gobierno impuso una rigurosa censura de prensa y se leían sendos “bandos” en las calles de Managua. Y “los rumores circulaban de boca en boca, y se decía que los lideres del movimiento eran los doctores Enrique Lacayo Farfán y Pedro Joaquín Chamorro”.
Cuenta Rivitas en su extenso capitulo sobre esa gesta guerrillera que fue por su audacia y su curiosidad que se enroló con dos periodistas que habían llegado a Managua para cubrir lo que se consideraba una guerrilla que derrocaría al dictador Anastasio Somoza. Por curiosidad visitó el famoso Gran Hotel, -el más importante de Managua y sobre la avenida Roosevelt cerca del Palacio Nacional-y fue contratado por el periodista de la CBS, Mario Biasseti para guiarlos hasta Chontales y ayudarle con el equipo de cámaras para las filmaciones. El otro periodista de origen cubano, Rogelio Caparrós, corresponsal de Bohemia, aunque a regañadientes aceptó que Rivitas fuera con ellos a buscar a los supuestos guerrilleros escondidos en los llanos chontaleños.
DE SANTO DOMINGO HASTA LA HACIENDA “FRUTA DE PAN”
En esos tiempos viajar desde Managua hasta Chontales era complicado por las carreteras en mal estado, pese a todo; los dos periodistas extranjeros y Rivitas como cargador de equipos llegaron hasta el poblado de Santo Domingo, donde ya la guardia tenía retenes y “los corresponsales se identificaron en el comando de la GN presentando sus salvoconductos extendidos por la Oficina de Leyes de la G.N “.
“El guardia intentó varias veces de persuadir a los periodistas a no internarse en la montaña porque corrían peligro de resultar heridos o muertos, pero el sonido de algunas explosiones a lo lejos los entusiasmó más y no se dejaron perturbar por las advertencias de los militares y salimos en busca de los guerrilleros…”
A la media noche después de horas de caminar a pie cargado el equipo los tres intrépidos, llegaron hasta la Hacienda Fruta de Pan que a partir de esa fecha sería una referencia en la historia de sangre y luchas intestinas de la Nicaragua de Rubén Darío.
El mandador de la Hacienda que les había dado refugio les contó que: “Durante todo el día aviones artillados habían estado bombardeando y ametrallando una montaña cercana llamada “pico de hielo”, donde suponían se había instalado el campamento de los guerrilleros”. “Fue una noche de angustia, tristeza, tensa, llena de zozobra, esperando quizás la muerte. A eso de las cuatro de la madrugada mientras vigilábamos por las hendijas y entre la penumbra, lográbamos ver las siluetas de hombres que se arrastraban entre el lodo (había llovido copiosamente) y penetraban a los corrales de la hacienda.
Entre los hombres que llegaron, cuenta Rivitas, a la casa hacienda estaba Pedro Joaquín Chamorro Cardenal uno de los jefes del alzamiento, otro grupo se había quedado en la montaña resistiendo el asedio de la guardia de Somoza.
Al ser identificado y después de los saludos, los periodistas comenzaron a entrevistar a PJChamorro, quien habló de su gesta y sus gestiones fallidas con Fidel Castro para conseguir armas y apoyo material para derrocar a Somoza Debayle.
Todo iba bien hasta que los periodistas Biasseti y Caparrós les contaron a los guerrilleros que en las ciudades había calma, que nadie protestaba y que la guardia tenía prácticamente el control de todo el país. Después de conocer estos de detalles “los expedicionarios de pronto se vieron invadidos por una fuerza desmoralizadora. Caras tristes con aire de fatiga, defraudados y engañados. Yo vi esa madrugada que las armas que antes eran empuñadas con orgullo y valentía comenzaban a caer pesadamente sobre el lodazal de los corrales” …
UN PASO AL FRENTE Y LAS LÁGRIMAS DE PEDRO JOAQUÍN CHAMORRO
“Frente a la tropa virtualmente derrotada sin todavia entrar en combate estaba Pedro Joaquín Chamorro, con sus pies llagados, apenas protegidos por sus botas destapadas las que había amarrado con un trozo de mecate. Estaba de pie con su ametralladora en la mano, su gorra verde olivo y una pistola semiautomática fajada al cinto. Miraba a sus contornos, era la personificación de la derrota, del hombre traicionado y abandonado por los que le prometieron fidelidad hasta la muerte”.
Sigue narrando Rivitas: “de pronto, Pedro Joaquín reaccionó, su rostro triste se volvió enérgico y sacando fuerzas desde su propio interior, engroso su voz para arengar a la tropa, alentándolos a no desmoralizarse por las noticias poco favorables, que la lucha continuaba y que retomaran sus armas. Buscó una vara y con ella trazo una línea en suelo lodos y dijo: “Los que quieran seguir en la lucha conmigo crucen la raya y vamos adelante”. Solo quince hombres lo siguieron y casi de inmediato emprendieron la marcha, mientras los otros se fueron a rendir donde estaba la guardia.
LA FOTO DE UN PEDRO JOAQUIN PATRIOTA
Cuando el grupo de Pedro Joaquín comenzaban a subir un cerro, Rivitas corrió tras el grupo para sellar con una foto ese momento histórico. “Corri por el lodazal y tras alcanzarlos le pedí a Pedro Joaquín que detuviera la lenta marcha para tomar quizás la última fotografía a la luz del día de los guerrilleros, se volteo para verme y fue en ese momento que vi sobre su rostro correr las lágrimas”. El líder guerrillero estaba llorando en silencio, decepcionado y atribulado por la traición, la cobardía y el abandono de sus seguidores.
“Con una sonrisa ordenó a la columna de los 15 hombres detenerse y hacer la V de la victoria con los brazos en alto…Antes de irse Pedro Joaquín le preguntó a Rivitas su nombre y para quien trabajaba. “Soy Francisco Rivas Quijano, reportero de La Noticia. En ese momento se despidió, me cerró el ojo y me dijo con voz firma: Te llevaste las ocho columnas”.
Dice Rivitas que después de pasado todo el alboroto del alzamiento de Olama y los Mollejones, Chamorro Cardenal desde la cárcel ordenó a un funcionario de La Prensa que lo buscara y lo invitara a trabajar en el diario. Así fue como Rivitas comenzó su exitosa carrera de reportero gráfico en el periódico más famoso y de prestigio de Nicaragua.
LO SORPRENDE EL TERREMOTO EN “EL ARCO IRIS” CON PEPÉ AREAS, BAYARDO ARCE Y EDUARDO ALVIR.
Francisco Rivas Quijano, Rivitas, es de los sobrevivientes del terremoto del 23 de diciembre de 1972, que causó miles de muertos y destruyó el casco urbano de Managua, la capital de Nicaragua. El terremoto desafortunadamente dividió la historia de Nicaragua en dos. Especialmente la historia de Managua, porque la Managua antes del terremoto es una y la actual es otra. Porque hasta diciembre de 1972 “la novia del Xolotlán” era una ciudad acogedora, arbolada, pequeña, bucólica, a diferencia de la actual que es dispersa, incongruente, sin direcciones específicas, tumultuosa, extensa.
Y la noche del 23 de diciembre cuenta Rivitas que mientras preparaba la edición de Vértigo de la Noticia que se transmitía por la radio 590 de las 9 a 10 de la noche se apareció a su oficina en la radio el joven locutor José “Pepe” Areas quien llegó a pedirle que le ayudara a sacar de la cárcel del hormiguero a su hermano que había caído preso por un incidente de picados, o sea de borrachos.
Agrega que suspendió sus labores de preparar su material para su noticiero y se fue con su amigo al hormiguero para sacar al preso para terminar con el dolor de la madre de Pepe que lloraba por su hijo preso.
“Yo era reportero policiaco y aprovechando mis contactos nos fuimos en mi camioneta a la Cárcel de El Hormiguero ubicada en la avenida Roosevelt, en una esquina angosta donde los presos sacaban cartuchos amarrador con hilos a través de hendiduras de las gruesas paredes para que las personas que transitaban por la calle les pusieran cigarrillos y dinero con el cual podrían comprarle a los guardias refrescos y hasta favores. Por su influencia Rivitas logro que el preso fuera liberado, entonces regresó con Pepe Areas a la Radio para hacer su noticiero Vértigo de la Noticia. Después de la transmisión del noticiero Pepe en agradecimiento por la ayuda que le brindo, lo invito a tomarse unos tragos.
Cuenta Rivitas que después de no encontrar espacio en el restaurante Plaza que estaba enfrente de la Plaza de la República decidieron irse a otro lugar y escogieron el conocido bar cervecero El Arco Iris en el barrio Santo Domingo a media cuadra del cine Trébol.
“El bar estaba repleto. Encontramos una mesa y cuando apurábamos la primera cerveza entraron alegres y eufóricos los periodistas Bayardo Arce Castaño y Eduardo Alvir. Nos saludamos y continuamos con nuestra alegría de víspera de la noche buena. Ellos en su mesa separada de la nuestra”.
Lejos estaba el periodista Bayardo Arce Castaño que siete años después de esa trágica noche se convertiría en unos de los 9 dirigentes de la Dirección Nacional del Frente Sandinista, FSLN” …
Sigue narrando Rivitas: De pronto se sintió el primer jamaqueo (sismo) todo se movió y algunos alertamos, nos quedamos viendo unos a otros con cara de susto. La inmensa mayoría de las construcciones eran de taquezal. Algunos haciéndose los valientes so tomaron como en broma en cambio otros quedaron impávidos. viéndose unos a otros con cara de susto…
EL TERREMOTO A LAS 12. 35 DE LA MADRUGADA
El reloj marcaba las 12: 35 minutos del amanecer del 23 de diciembre de 1972. Se escuchó un estruendo inusual y las paredes comenzaron a derrumbarse. Todo traqueteaba. De pronto nos invadió las tinieblas. Salimos en desbandada buscando la puerta del local. Cundía el pánico, la incertidumbre, la desesperación. Había gritos. Yo había alcanzado la puerta principal del bar, cuando recordé que había dejado mi grabadora en la mesa donde nos habíamos sentado. Me regresé y la recogí saliendo nuevamente a la calle con la velocidad de un rayo…Una imagen que no puedo olvidar es que cuando regresaba vi en medio de la penumbra al colega Eduardo Alvir (q.e.p.d) de rodillas en medio del local clamando a Dios por su vida a gritos. En cambio, su compañero de tragos el también periodista Bayardo Arce Castaño, ya se encontraba en la calle tras haber corrido espantado.
MURIÓ RIVITAS A LOS 84 AÑOS.
Francisco Rivas tuvo una vida intensa y llena de sorpresas. Una niñez feliz y divertida y una juventud de trabajo y esfuerzos que lo llevaron a triunfar como periodista y ciudadano.
A partir de su ingreso a La Prensa, la carrera de Rivitas subió como la espuma. Fueron largos años de trabajo intenso cubriendo todo tipo de noticias. Y también años de premios, años de acumular experiencias como redactor y fotógrafo. Años de viajes por el mundo e intensa labor gremial en las agrupaciones de periodistas. Y décadas de trajín político en el partido Conservador, llegando a ser diputado suplente.
Otro logro de Rivas Quijano fue el haber fundado una revista que circuló varios años. Y el haber cambiado de la fotografía y el linotipo por la radio donde fundó su “Vértigo” de la Noticia. También fue secuestrado con diputados y otros periodistas en el asalto al palacio nacional por un comando del Frente Sandinista, FSLN, el 22 de agosto de 1978.
Longevo, Rivitas, vivió sus años de la edad dorada junto a su familia, hijos, nietos en su casa de las Sierras de Managua donde recibe o recibía a sus amigos para las fiestas de Santo Domingo de Guzmán.
En enero de 2023 falleció Francisco Rivas Quijano a la edad 84 años, pero nos legó su libro de memorias que me ha traído gratos recuerdos de él, de otros amigos y colegas y de mi inolvidable Nicaragua natal.
JALuna Tampa FL 2026
