Por: José Antonio Luna
Editor www.escritoreslibres.org
El centenario de la muerte de Rubén (Metapa, 18 de enero de 1867- León 6 de febrero 1916) a lo largo del año 2016, marcó el inicio de un resurgimiento de las investigaciones acerca de la vida y obra del poeta nicaragüense, el más ilustre modernista; esfuerzos literarios de prominentes académicos de renombradas universidades que se prolonga hasta, una década después.
El interés por la vida y obra de Darío no tiene antecedentes en la historia literaria. El auge por conocer las facetas del poeta, del periodista, del cuentista, del ensayista y trotamundos está según algunos investigadores, ligado a la globalización del internet y la genialidad de la poesía y prosa del padre del modernismo por décadas estuvo semi olvidado. Dario era más conocido por sus versos y por desconocimiento de su prosa y textos periodísticos en su patria y otros países de Centroamérica y hasta en España, no hubo reimpresión de algunos libros como es el caso de: Los Raros y su novela incompleta El Oro de Mallorca. De Darío se editaba más sus libros de poesía como: Azul, Cantos de Vida y Esperanza y Prosas Profanas, que se reimprimían, hasta que Edelberto Torres lo popularizó con “La dramática vida de Ruben Dario”.
Pero, desde el comienzo del presente siglo XXI la fiebre dariana inundó universidades, y se empezó una incesante investigación de las facetas del panida de la “Oda a Roosevelt”. Se investiga ahora al Rubén: poeta, prosista, periodista, ensayista, político, grafómano, en fin, todo lo dariano está en boga. La fiebre dariana está descubriendo al filón inagotable que ya ha sido traducido hasta al japonés. Algunos expertos darianos se destacan con proyectos académicos como el emprendido en la Argentina por el profesor Alberto Acereda que mantiene una copiosa difusión de las investigaciones de la vida y obra del poeta, develando textos pocos conocidos o desconocidos, descubiertos en décadas recientes.
Este entusiasmo por conocer más profundamente al poeta, ensayista, periodista y editor de revistas que fue Rubén, ha contagiado a estudiantes de literatura de universidades de América y Europa que han decido elaborar sus tesis de graduación sobre algún aspecto de la poética dariana, la faceta del periodista o del viajero incansable que llevó al poeta trotamundos hasta lugares de América y Europa poco conocidos en su época.
La algarabía por las múltiples celebraciones del centenario de la muerte de Rubén Darío reveló también las rivalidades lógicas entre intelectuales; discusiones de escritores y académicas exacerbadas al máximo a veces por puntos de vistas divergentes sobre aspectos íntimos o “mal interpretados” sobre la poética e ideología del poeta. Los escritores buscan como difundir en los homenajes en honor al “príncipe de las letras castellanas” sus sesudos ensayos. En esta fiebre dariana, han surgido adjetivos que se endilgan a los estudiosos de Darío para destacar que grado de conocimiento se tiene sobre la vida y obra del poeta que más aparece mencionado o citado en los discursos de los premios Cervantes y Nobel de Literatura junto al escritor del Quijote y que como dijo Borges “todo lo reformó”.
Cabe destacar que, aunque algunos intelectuales son considerados o ellos mismos se consideran dariistas(expertos) o sea los que conocen profundamente la vida y obra de Rubén Darío, hay otros, los darianos, que son verdaderas lumbreras, aunque aparentemente no tengan la profundidad de los llamados dariistas. Por ejemplo, puedo citar al ex magnífico rector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN, doctor Carlos Tünnermann B. (Managua, mayo 1933-idem, marzo 2024) quien podría considerarse dariano al mismo tiempo que dariista.
Y este auge de la vida y obra de Darío ha motivado a los filólogos y lingüistas a crear adjetivos y sustantivos específicos para designar a los expertos, a los estudiosos y a los intelectuales que se declaran amantes de todo lo rubendariano. Y hay vocablos como: dariista, dariano, diriólogo, dariólatra, para cada estudioso de Darío.
¿Entonces, a quién se llama dariista?
Aunque este adjetivo “dariista” lo usó el poeta postmodernista, Salomón de la Selva para designar a los seguidores de Rubén Darío. La difusión y aceptación del sufijo actualmente es escasa porque los entendidos en la materia lo consideran confuso y otros peyorativo para llamar a un admirador de un poeta, porque nos recuerda a la etapa de las famosas tendencias ideológicas posterior a la primera guerra mundial: Stalinista, Marxista, Leninista, Trotskistas.
Pero, para los adeptos darianos este argumento no importa, y lo usan para destacar seguramente, la trascendencia del poeta. Salomón de la Selva llamó dariistas a los conocedores de Darío porque estaba en boga pertenecer a alguna corriente “ista”. Y no tomó en cuenta las implicancias ideológicas y políticas.
La Real Academia de lengua, RAE, es clara respecto a la terminación “ista”.
Dice: 1.suf. Forma adjetivos que habitualmente se sustantivan, y suelen significar ‘partidario de’ o ‘inclinado a’ lo que expresa la misma raíz con el sufijo -ismo. Comunista, europeísta, optimista. 2. suf. Forma sustantivos que designan generalmente a la persona que tiene determinada ocupación, profesión u oficio. Almacenista, periodista, taxista.
Otra manera de llamar a los admiradores y especialistas en Darío es dariólatra. Adjetivo novedoso que a pocos intelectuales le adhieren, y que resume el conocimiento profundo de la vida y obra del poeta. La famosa palabra o adjetivo que los personajes propensos a los cultos les han endilgado a los admiradores de Rubén Darío ya rivaliza con otra que está en boga: dariólogo. Ciertos estudiosos de Darío solamente son llamados dariólogos porque no son escritores de tiempo completo sobre temas de Darío, como si lo son los dariólatras. En fin, que diriólogos, dariistas y dariólatras, exhiben sus adjetivos desligados de la política y la religión, con orgullo y sin ruborizarse porque es una admiración justificada para un poeta. Ernesto Mejia Sánchez, el nicaragüense que murió en Tampico, México, me cuentan que le gustaba que lo llamaran dariista.
Para algunos escritores este boom por todo lo rubendariano es el momento de “brillar” exponiendo al mundo cultural sus ensayos e investigaciones sobre la vida y obra del “bardo rei” una de las figuras emblemáticas de la literatura mundial como Shakespeare.
Los llamados darianos y dariistas pulen sus sendos trabajos literarios para darlos al conocer al mundo en los foros, simposio, tertulias culturales, festivales de poesía, en una carrera de “potros sin freno”. Al final será el tiempo el que, de su veredicto, resaltando cuál de los dariistas o darianos es el más destacado…
Para no dejar dudas de que los estudiosos de Darío tienen categorías, o mejor dicho tienen una clasificación dependiendo de su erudición sobre la vida y obra del panida, el doctor Jorge Eduardo Arellano, uno de los destacados estudiosos de la vida y obra de Rubén Darío, ha dicho que “los dariistas somos escasos”. “En cambio los darianos abundan”. También llamados rubendarianos.
Al respecto de la efervescencia entre los especialistas y no expertos en la vida y obra de Rubén Darío-llamados entre ellos dariistas y darianos- hay que reconocer que muchos de los últimos libros sobre Darío editados en Nicaragua son recopilaciones de los primeros contemporáneos del poeta y algunos amigos como: José María Vargas Villa que lo conoció personalmente, Arturo Capdevilla, Edgardo Buitrago, Edelberto Torres. etc. Son grandes aportes al descubrimiento del “filón inagotable” que es Rubén Darío que está siendo revalorado a un siglo de su muerte.
Todavía muchas facetas de la vida y obra de Darío no han sido estudiadas.
Curiosamente, es fuera de Nicaragua, donde Darío es estudiado con renovado entusiasmo. Intelectuales de Argentina como Alberto Acereda, Günter Schmigalle de Alemania mantienen una constante y profusa publicación de temas darianos poco conocidos por los viejos darianos. Otros admiradores de Dario publican tesis doctorales sobre un poema, una visita del poeta a un lugar, su regreso a Nicaragua, su trágica muerte. Aunque sea repetitivo es en Argentina donde se hacen más esfuerzos por divulgar a Darío. El dariista Alberto Acereda, se ha dado a la titánica tarea de publicar las obras completas de Darío con análisis acerca de las menos conocidas especialmente sus trabajos periodísticos, cartas y manuscritos recién descubiertos. Pero como decía Gonzalo Rojas hay Darío y más Darío en la historia de la literatura que, a más de un siglo de su muerte nos sigue sorprendiendo.
Hay en Nicaragua un pequeño grupo de escritores que han dedicado su vida a investigar todo lo dariano. Estos escritores que se han llamado darianos, dariistas, dariólogos, dariólotras, atraer la atención de críticos de todas las latitudes. Jorge Eduardo Arellano, en una polémica sobre los vocablos famosos, ha dicho que entre esos dariistas “escasos” está él a la cabeza con Pablo Kraudy y Noel Rivas Bravo, Ricardo Llopesa estos dos últimos fallecidos en España. Todos estos nicaragüenses tienen estudiosos excelentes de Darío con abundante bibliografía recopilada en España, Chile, Argentina, Guatemala.
Un Dariólatra que ha dedicado gran parte de su vida a difundir y promover a Don Rubén es el profesor Héctor Darío Pastora con el Movimiento Mundial Dariano, MMD, con sede en Miami, Florida, Estados Unidos. Héctor Darío acaba de publicar su obra: Rubén Darío “Padre de la Patria”. Y en solitario, sin bombos ni platillos el dariólatra Gustavo Adolfo Montalván Ramírez, se ha dado a la labor encomiable de difundir a Darío en conferencias en toda Nicaragua.
Otros expertos en Darío no suelen usar estos sustantivos, se conformar con llamarse estudiosos darianos. En otros países, hay quienes se conforman con llamarse investigadores darianos.
He enfatizado en la “vida y obra” porque algunos de estos darianos han escrito sobre la poesía, otros sobre la faceta de: periodista, de poeta, otros se han dedicado a su vida bohemia en Europa y América , otros a su infancia y niñez, otros han optado por la sexualidad del bardo, otros por recopilar cartas, otros destacan los últimos días del poeta-su enfermedad, agonía y muerte-y otros a sus relaciones con otros poetas y los más dariólatras a su influencia literaria como padre del modernismo y cosmopolitismo en la literatura contemporánea.
Quiero terminar este pequeño texto sobre don Rubén con esta sentencia de Jorge Luis Borges que me parece un resumen ideal a la proyección de lo rubendariano en la literatura a 110 años de la muerte del panida: “Su labor no ha cesado y no cesará; quienes alguna vez lo combatimos comprendemos hoy que lo continuamos. Lo podemos llamar el Libertador”.
En el siglo XXI, Darío está más vigente que nunca. Su sentencia de que no era un poeta de las multitudes, pero que indefectiblemente tendría que ir a ellas…se está cumpliendo “Yo no soy un poeta para muchedumbre. Pero sé que indefectiblemente tengo que ir a ellas”. (1)
Medio siglo después Borges hacía, casi, paráfrasis de las palabras de Lugones escritas a la muerte de su maestro y amigo, en 1916: “Así resulta el hombre más significativo de un Renacimiento que interesa a cien millones de hombres, el último Libertador de América, el creador de un nuevo espíritu”. No está mal la concatenación: Darío, Lugones, Borges… (2)
Tampa, Florida. Enero,2026
