EL FEBRERO BISIESTO QUE SEPARO A DOS NOBEL

El derechazo de Vargas Llosa y el ojo morado de Gabo

Por: José Antonio Luna

Uno de los secretos mejor guardados del mundo literario es la causa de la enemistad entre Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.

Aunque el puñetazo que le propinó Vargas Llosa a García Márquez en el rostro cuando se encontraron en el salón principal del palacio de Bellas Artes en México un mes de febrero bisiesto, fue el suceso que separó a los dos escritores; el motivo del tremendo derechazo sigue en el misterio, aunque hay versiones que apuntan a un incidente en Barcelona. El fulminante gancho fue visto por muchos intelectuales. Elena Paniatowska, quien se encargó de comprar carne fresca para curar el ojo morado de GABO, es de los pocos escritores que han hablado del lamentable suceso.

Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, eran íntimos amigos desde 1967 aunque cada uno era vehemente defensor de sus posiciones ideológicas antagónicas. En Barcelona, Gabo y Vargas Llosa vivieron codo a codo como vecinos por más de cuatro años compartiendo literatura, parrandas, paseos, tertulias con otros amigos y los sueños de ganarse alguna vez un premio Nobel de Literatura. García Márquez y Vargas Llosa son compadres, porque García Márquez es padrino del segundo hijo del peruano.  Eran “uña y carne” hasta que llegó el fatídico día de febrero bisiesto.

El 12 de febrero de 1976, todo cambio para los ahora Nóbel de Literatura. Y esa separación definitiva entre estos líderes del “Boon Latinoamericano” fue una despedida pública con ribetes melodramáticos, solo vistos en las telenovelas o en las películas de Greta Garbo y Clark Gable.

Según testigos del hecho, se iba a proyectar para invitados especiales la película de René Cardona “La odisea de los Andes” en Bellas Artes. Minutos antes de que comenzara la proyección Gabo se levantó de su silla y se dirigió a donde estaba Mario Vargas Llosa para darle un abrazo al amigo íntimo a quien no veía desde hacia algunos años porque este vivía en Lima y el en México.

Gabo llegó donde Mario y extendió sus brazos para abrazar al amigo. Este sin decir una sola palabra lo recibió con un derechazo certero que noqueo a Gabo quien comenzó a sangrar en el suelo del lado izquierdo de su ojo. La herida era en el mentón, pero el impacto le alcanzo también al ojo. Fue un puñetazo meteórico, fulminante al estilo de “mano de piedra” Duran, Muhammad Ali o Alexis Arguello.

Gabo quedó en el suelo medio inconciente sangrando visiblemente, mientras Vargas Llosa se retiraba del lugar, ante el asombro de los asistentes, que eran muchos y todos relacionados con el mundo de la cultura, el arte, y la literatura.

Elena Paniatowska, la escritora mexicana de “La noche de Tlatelolco”, describe de la siguiente manera el suceso que separó a los nobeles.

“El golpe fue sin mas, llegó García Márquez y Vargas Llosa lo recibió con un puñetazo, yo no me quedé ni siquiera a ver la película. No me acuerdo ni quien mas estaba, yo no escribí nada de eso porque no es mi estilo, pero si le fui a traer un filete de carne a García Márquez (para ponérselo en el ojo y aliviar la hinchazón) porque al lado estaba una tienda que se llamaba “Cielo de Hamburguesas”. Allí quedo todo, ya después no volvimos a hablar de eso, era muy desagradable”.

Durante todos estos años ha habido un silencio absoluto alrededor del incidente. Fue hasta en 2007 que un fotógrafo de nombre Rodrigo Moya, colombiano residente en México, amigo de Gabo, revivió el incidente al revelar que él le había hecho fotos a García Márquez al día siguiente del suceso porque este quería tener pruebas del “ojo morado”. Fotos que quedaron en poder de Moya durante 3 décadas, quizás olvidadas por Gabo, pero que el fotógrafo guardó celosamente.

Dice Moya que Gabo llegó con su esposa Mercedes a su estudio. Ella luciendo grandes lentes ahumados, como si hubiera sido ella la que hubiera sufrido el derechazo, y comentó con enojo la brutal agresión que había sufrido su marido de su ya ex amigo.

Le contó Mercedes a Moya: “Era una exhibición privada de cine, García Márquez se encontró poco antes del inicio del filme con el escritor peruano. Se dirigió a el con los brazos abiertos, para el abrazo. ¡Mario!… fue lo único que alcanzó a decir al saludarlo, porque Vargas Llosa lo recibió con un golpe seco que lo tiró sobre la alfombra con el rostro bañado en sangre. Con una fuerte hemorragia, el ojo cerrado y en estado de shock”.

Agregó Mercedes que ella y otros amigos de Gabo lo condujeron a su casa en el Pedregal. Se trataba de evitar cualquier escándalo y que por eso no lo llevaron al hospital.

Mercedes le contó con lujo de detalles el tratamiento de “bisteces” sobre el ojo que le había aplicado toda la noche a su vapuleado esposo, para absorber la hemorragia. Como comentario final a su relato Mercedes le dijo a Moya que “Mario es un entupido celoso”. Mientras se realizaba la sesión de fotos García Márquez habló casi nada, pero los interlocutores poco a poco se fueron relajando y del enojo de Mercedes se pasó a comentar el suceso en forma chistosa.

 

Los dos nobeles jamás tuvieron comunicación después del incidente

Ahora que ambos escritores son mas adultos, Gabo octogenario y Vargas Llosa casi lo alcanza; se ha habla de encuentros misteriosos entre ambos. Misivas secretas y hasta veladas literarias a escondidas. 

¡Parece que el enojo ya les pasó!

 

Nota:

Cuando escribí este texto Gabriel García Márquez,

estaba muy enfermo, moriría un mes después exactamente el 17 de abril.

 

Tampa, Florida Febrero, 2014.

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